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Apocalípticos, integrados e inadaptados.

Apocalípticos, integrados e inadaptados.

Apocalípticos, integrados e inadaptados; todos anestesiados: ¿Es necesaria una actitud iconoclasta?

Los superhéroes son protagonistas de ficción, con poderes sobrehumanos. Sus capacidades especiales en superpoder, son envidiadas por más de uno. Su causa por la justicia, y su lucha desinteresada en defensa del inocente, nos sobrecoge. Afortunadamente, los terrícolas somos imperfectos. En el hipotético caso de la correcta función de nuestros órganos sensoriales, ¿quién no posee la capacidad de sentir “plenamente”? Evitando experiencias extrasensoriales producidas por el consumo de psicofármacos, alcohol y drogas, observamos que las sensaciones experimentadas, durante el “qué hacer” diario, nos aportan conocimiento del medio; casi, sin darnos cuenta, nuestra facultad cognitiva elabora estrategias de aprendizaje.

Pero, ¿somos conscientes de toda la información que procesamos? Apelando a la propiedad recursiva de la meta-cognición (reguladora de nuestro propio aprendizaje) obtendremos resultados. Seremos conscientes de estos, en la medida que estemos atentos. Por tanto, la intensidad de atención será directamente proporcional a grado de focalización. Bien es cierto, por lo ingente de la información, tendemos a anestesiar nuestra consciencia hipertrofiando nuestros sentidos. Consecuencia del medio donde vivimos, aldea global saturada de excedente en estímulos. La voluntad por discernir lo esencial de lo superfluo, es tarea complicada por lo complejo de nuestro contexto. Sin tender a la complejidad (característica inherente a la conducta humana), lo inteligente sería aplicar la lógica, sin más, como disposición natural para discurrir estrategias que nos permitan orientar acciones y alcanzar metas. Pero en la maraña de los intervencionismos partidistas de las fuerzas de poder, nos persuaden y presionan en decisiones colectivas, induciendo a obrar de una u otra manera. Así las metas se diluyen en intereses subliminales (por debajo del umbral de la conciencia),  perjudiciales o inconvenientes. Situación adversa en edades tempranas, que al no poseer un bagaje en conocimientos pragmáticos (criterio de verdad en su eficacia y valor para la vida) favorece la sensación de “flotar a la deriva”. Generalizando en exceso, sentir felicidad y diversión por esta situación, les encanta. A mi modo de ver, el hedonismo egocéntrico exacerbado es tendencia. Sintomático en la pubertad, adolescencia tardía, juventud y en determinadas pautas naif de conducta adulta. Oponerse a esta realidad, nos ayudará a madurar y desarrollar pensamiento crítico.

Ser consciente de nosotros mismo y nuestra circunstancia es necesaria para el desarrollo colectivo. Dependiendo del rol que desempeñemos en la sociedad, y su grado de participación o compromiso para con los demás, configurará nuestro afán por integrarnos correctamente. Por consiguiente nuestra actitud será positiva. Obrar en contra es relativo a la inadaptación que tiende a subvertir el orden público, especialmente en lo moral. Parte de los adolescentes se comportan de esta forma, pero es clave advertir, que en su mayoría obedecen a factores extrínsecos a su persona o bien, por la particularidad de su edad responden a estados emocionales turbulentos y difusos. Aprender a controlar los impulsos y estímulos, adquiere también preponderancia en el cómputo global de factores (también propiedad ponderativa en el adolescente). La moderación, es destreza y equilibrio. Al cambiar entre estados, generamos movimiento, avanzamos resolviendo contradicciones e inconvenientes que puedan surgir en nuestra trayectoria, cada paso es conocimiento, y el movimiento es aprendizaje. Pero, ¿seguimos pautas?, ¿qué o quién no guía?, ¿cuáles son nuestras expectativas?, ¿cómo advertimos el logro del cambio?, ¿cuál es su baremo?, ¿cómo se evalúa? Realmente complejo, el proceso es multidimensional, intervienen factores convergentes y divergentes. Recurrimos imperiosamente a buscar modelos para referenciar el proceso.

Pero, ¿existe algún modelo que no produzca error o esté viciado? Según el principio de incertidumbre o indeterminación de Heisenberg; sucintamente expresa, que cuánta más certeza se busque en determinar magnitudes exactas, mayor es su constatación de la imperfección del método. El modelo, los modelos no son perfectos y controlar el proceso plenamente es tarea utópica. Generamos errores pero también aciertos, planificar estrategias flexibles y multidimensionales, será labor ineludible en la tarea docente para inclinar la balanza, favorecer y fomentar el progreso.

¿Cómo se consigue esto? A mi juicio, fomentando el hábito de evaluar y criticar razonadamente el sistema. Pero… esta actitud no está bien vista, parte de la sociedad observa este método como apocalíptico, extremadamente novedosa, e inseguro. Ya nos salimos del tiesto, atentamos contra las costumbres y la memoria colectiva. Insisto, es necesario oponerse a lo estático para avanzar. Lo inteligente será adaptarse al  constante cambio, no eficazmente sino eficientemente y de forma gradual o transaccional. En su logro, es necesario desarrollar EL TALENTO, capacidad para entender con inteligencia y aptitud, en virtud de la sensibilidad y en previsión de acontecimientos. Por tanto, ¿es necesaria una actitud iconoclasta?

® Curropantoja | Madrid 26/11/2010

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